La huella celta en España e Irlanda
Ramón Sainero
978-84-7600-167-7
- España e Irlanda son países que a través de los tiempos han mantenido una serie de relaciones poco conocidas en nuestros días. Ramón Sainero, profesor de Literatura anglo-irlandesa en la Universidad Nacional a Distancia y especialista en temas célticos, nos ofrece estas relaciones desde los tiempos más primitivos. Las relaciones hitóricas, lingüísticas, literarias y folclóricas nos ofrecen una serie de datos apasionantes que servirán sin duda para poder conocer mejor la cultura de ambos pueblos. Tal es el caso de la presencia hispana en el manuscrito escrito en celta irlandés «Leabhar Ghabhala», según el cual la última invasión de la isla, en épocas remotas, fue llevada a cabo por guerreros españoles, llegados del legendario reino de Breogán en el norte de España, y de cómo conquistaron la isla.
- Esta obra nos ofrece un estudio de las relaciones históricas, lingüísticas, literarias y folclóricas establecidas entre España e Irlanda desde los tiempos más primitivos, que servirán sin duda para poder conocer mejor la cultura de ambos pueblos.
En un mundo donde lo “celta” suele evocar imágenes románticas de druidas, bosques encantados o música de arpa irlandesa, el libro La huella celta en España e Irlanda, del hispanista y celtista Ramón Sainero, se erige como una obra fundamental para quienes buscan comprender —más allá del mito— las raíces históricas, lingüísticas y culturales que unen a dos orillas del Atlántico: la península ibérica y la isla esmeralda.
Publicado originalmente en 1987 y reeditado en 1998 por la editorial Akal, este ensayo no se limita a narrar hechos aislados, sino que propone una visión integradora y comparativa de las civilizaciones celtas en ambos territorios. Sainero, con una sólida formación académica y una mirada interdisciplinaria, explora las conexiones entre los pueblos celtíberos de la antigua Hispania y los gaélicos de Irlanda, apoyándose en fuentes arqueológicas, onomástica, mitología, literatura medieval y análisis lingüísticos.
Uno de los mayores méritos del libro es su rechazo al celtismo folclórico. En lugar de caer en tópicos o nacionalismos esencialistas, Sainero construye un relato riguroso que sitúa a los celtas como parte de un complejo mosaico cultural europeo, marcado por migraciones, contactos comerciales y sincretismos religiosos. A través de capítulos bien estructurados, el lector descubre paralelismos sorprendentes: desde dioses con nombres similares hasta estructuras sociales y rituales funerarios compartidos.
Además, la obra dedica especial atención a la transmisión oral y escrita de la tradición celta en Irlanda, contrastándola con la fragmentación y romanización más intensa en la península ibérica. Esto permite entender por qué Irlanda conservó una memoria mítica tan rica, mientras que en España la huella celta quedó más diseminada —aunque no menos presente— en topónimos, leyendas populares y rasgos culturales del norte.
Aunque algunos planteamientos han sido revisados por la investigación posterior (especialmente en arqueogenética), La huella celta en España e Irlanda sigue siendo una lectura imprescindible para cualquier persona interesada en la historia antigua del occidente europeo. No solo por su contenido, sino por su voluntad de tender puentes entre disciplinas y geografías.
En definitiva, Sainero nos invita a mirar el pasado con curiosidad crítica, sin olvidar que la identidad celta —como toda identidad— es un río en movimiento, no una estatua de piedra. Y en ese río, tanto Galicia como Irlanda, Asturias como Ulster, comparten aguas profundas y antiguas
