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domingo, 29 de marzo de 2026

Los manuscritos irlandeses y la memoria del mundo

 Los manuscritos irlandeses 

y la memoria del mundo


En la Irlanda medieval, los monjes no solo copiaban salmos y evangelios: también preservaban la memoria del mundo. 

En los scriptoria insulares, a la luz temblorosa de las lámparas de aceite, se trazaron genealogías que enlazaban a los reyes gaélicos con los patriarcas bíblicos, se narraron invasiones míticas que retrocedían hasta el Diluvio y se compilaron epopeyas donde los héroes convivían con dioses antiguos disfrazados de antepasados.

Estos manuscritos no pretendían ser “mitología” en el sentido moderno, sino historia total: una narración continua desde la Creación hasta el presente de sus autores. Entre los más importantes destacan el Leabhar Buidhe Lecain (Libro Amarillo de Lecan), el Leabhar Gabhála Érenn (Libro de las Invasiones) y el Leabhar Laighneach (Libro de Leinster). Cada uno, desde su propio ángulo, contribuye a esa ambiciosa empresa: contar el origen y destino de Irlanda dentro del marco universal de la historia sagrada.


Leabhar Buidhe Lecain (Libro Amarillo de Lecan)

Compuesto en el siglo XIV por la familia erudita Mac Fhirbhisigh, este manuscrito es una vasta compilación de textos históricos, genealógicos y narrativos.

Su importancia radica en que conserva versiones antiguas de relatos míticos y ciclos heroicos, además de tradiciones históricas que se remontan a fuentes hoy perdidas. En él encontramos materiales del ciclo mitológico, del ciclo del Ulster y numerosas genealogías reales.

En cuanto a la “historia del mundo”, el Libro Amarillo no ofrece una narración lineal desde la Creación, pero sí integra tradiciones que enlazan el pasado mítico irlandés con la cronología bíblica y clásica. Es, por así decirlo, un gran archivo donde la memoria de Irlanda queda insertada en la historia universal.

Rasgo distintivo: su carácter enciclopédico y su valor como conservador de tradiciones antiguas.


Lebor Gabála Érenn / Leabhar Gabhála Éireann 

Leabhar Gabhála Érenn (Libro de las Invasiones)

Si hay un texto que aspire claramente a contar la historia total de Irlanda desde los orígenes del mundo, es el Libro de las Invasiones.

Compuesto entre los siglos XI y XII (con revisiones posteriores), el Leabhar Gabhála organiza la prehistoria irlandesa en una secuencia de invasiones: desde los descendientes de Noé hasta la llegada de los hijos de Míl Espáine, ancestros míticos de los gaélicos.

Aquí se realiza un esfuerzo sistemático por armonizar la tradición indígena con la Biblia. Irlanda no queda fuera del relato sagrado: sus primeros pobladores descienden de Jafet, hijo de Noé; sus genealogías se alinean con las cronologías del Antiguo Testamento; sus migraciones se sincronizan con eventos del mundo clásico.

Rasgo distintivo: es el intento más coherente de convertir la mitología irlandesa en historia universal cristianizada.


Leabhar Laighneach (Libro de Leinster)

Datado en el siglo XII, el Libro de Leinster es uno de los grandes códices de la literatura irlandesa medieval. Compilado probablemente en el monasterio de Terryglass, contiene epopeyas, poesía, genealogías y textos históricos.

Aunque no es exclusivamente una “historia del mundo”, sí incluye materiales fundamentales para comprender la construcción de la memoria histórica irlandesa, entre ellos versiones del propio Leabhar Gabhála y relatos del ciclo mitológico.

El Libro de Leinster es particularmente relevante porque conserva una de las versiones más antiguas del Táin Bó Cúailnge y numerosos textos que articulan la identidad política y cultural de las provincias irlandesas.

Rasgo distintivo: su antigüedad y su papel como depositario de las grandes epopeyas nacionales.


Comparativa: tres formas de narrar el origen

AspectoLibro Amarillo de LecanLibro de las InvasionesLibro de Leinster
EnfoqueCompilación enciclopédicaHistoria universal estructuradaGran códex literario e histórico
Relación con la BibliaIntegra tradiciones vinculadasIntegra sistemáticamente genealogías bíblicasContiene versiones del esquema invasivo
Función culturalPreservar memoria y linajesLegitima el origen gaélicoConsolidar identidad literaria y política
Narrativa del mundoFragmentariaLineal y totalizanteParcial pero fundamental


Una visión unificada del tiempo

Estos manuscritos comparten una convicción profunda: Irlanda tiene un lugar en la historia sagrada del mundo. Es una isla marginal en el fin del océano, pero incluida en un plan divino que comienza con Adán y culmina en la cristiandad.

Para el lector moderno estos textos no son simples leyendas. Son intentos conscientes de dar sentido al pasado, de enlazar los túmulos precristianos con Jerusalén, y de transformar a los antiguos dioses en antepasados históricos.

En ellos, la memoria no es ficción: es identidad, donde la historia del mundo también quedó reflejada en gaélico.

(CC) Manuel Velasco / Blog Triskel 





domingo, 9 de febrero de 2025

Couto Mixto

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El Couto Mixto es un territorio histórico que, durante siglos, fue un enclave único situado entre el sur de Galicia y el norte de Portugal. Este pequeño territorio de apenas 27 km², compuesto por tres aldeas principales—Santiago de Rubiás, Meaus y Vila Cha—vivió bajo un régimen de independencia y autogobierno que le permitió gozar de privilegios singulares. Este estatus particular perduró hasta el siglo XIX, convirtiéndose en un episodio fascinante de la historia de la Península Ibérica. A continuación, exploraremos la historia, los derechos y las singularidades del Couto Mixto, y cómo este enclave desafió las fronteras políticas de su tiempo.
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Una Historia de autonomía y singularidad
El Couto Mixto tiene su origen en la Edad Media, aunque los documentos históricos exactos sobre su creación son escasos. Sin embargo, se sabe que desde la Edad Media hasta mediados del siglo XIX, este territorio fue independiente tanto de España como de Portugal, desarrollando un sistema de autogobierno propio. La peculiaridad del Couto Mixto radica en que no respondía ni a las leyes de Galicia ni a las de Portugal. La neutralidad territorial que disfrutaban los habitantes les otorgaba una libertad notable en comparación con las regiones circundantes.
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Los Privilegios del Couto Mixto

Entre los derechos más notables que poseían los habitantes del Couto Mixto se encuentran:

  • Exención de impuestos: Los habitantes no pagaban impuestos ni a España ni a Portugal, lo que les permitía una mayor prosperidad económica.

  • Elección de ciudadanía: Los mixtos podían elegir libremente si querían ser considerados súbditos de España o de Portugal, según les conviniera.

  • Asilo: El Couto Mixto era un territorio neutral que ofrecía asilo a personas perseguidas tanto por la justicia española como por la portuguesa, un derecho que lo convirtió en un refugio para muchas personas.

  • Comercio libre: El comercio en la región era otro aspecto de su independencia. Los habitantes podían transportar y comerciar productos sin pagar aranceles ni aduanas, y esto fomentó el desarrollo de una economía próspera y de trueque con las zonas vecinas.

Este sistema de autogobierno se organizaba en torno a una institución comunitaria llamada Xunta, en la que los vecinos elegían a un juez que actuaba como autoridad máxima, encargado de administrar justicia y mediar en los conflictos. La libertad de acción y las características únicas del Couto Mixto lo convirtieron en un enclave privilegiado.

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El Fin de la autonomía del Couto Mixto

El peculiar estatus del Couto Mixto terminó oficialmente con el Tratado de Lisboa de 1864, cuando España y Portugal acordaron formalmente la repartición de los territorios fronterizos. A partir de ese momento, el Couto Mixto fue absorbido por el reino de España, y los habitantes perdieron los privilegios que habían disfrutado durante siglos.

El tratado estableció los límites fronterizos actuales entre ambos países, y los aldeanos quedaron finalmente bajo la jurisdicción del Estado español, integrados en la provincia de Ourense, en Galicia. El fin de la independencia del Couto Mixto supuso la disolución de su sistema político y la desaparición de una de las últimas entidades políticas feudales en la península ibérica.

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Legado y reivindicación del Couto Mixto

A pesar de la desaparición de su estatus autónomo, el Couto Mixto ha dejado un legado histórico y cultural significativo en la región. En los últimos años, ha habido un resurgir del interés por la historia del enclave, con iniciativas para preservar su memoria y reivindicar su singularidad. Las asociaciones locales han promovido la creación de rutas turísticas, y la historia del Couto Mixto ha sido recuperada en estudios históricos y culturales.

El Couto Mixto simboliza el cambio de las fronteras nacionales y el poder de las comunidades para gestionar su propio destino durante siglos. Es un recordatorio de las múltiples identidades que han existido en la frontera entre España y Portugal, una región donde la historia, la cultura y la política se han entrelazado de formas complejas.

Fuentes recomendadas:

  • El Couto Mixto: Historia de un pueblo libre entre España y Portugal – Francisco López Barxas
  • Historia y Leyenda del Couto Mixto – Xosé María Lema



lunes, 7 de octubre de 2024

La batalla de Alesia



La Batalla de Alesia, ocurrida en el año 52 a.C., fue un evento decisivo en la historia de la Galia y uno de los mayores logros militares de Julio César durante la guerra de las Galias. En esta batalla, las fuerzas romanas bajo el mando de César derrotaron a las tropas galas lideradas por Vercingétorix, poniendo fin a la resistencia organizada de los pueblos galos y consolidando la dominación romana sobre la región. Este enfrentamiento marcó un punto de inflexión en la expansión del Imperio Romano y dejó un legado duradero en la historia militar.

Contexto de la Guerra de las Galias

La guerra de las Galias fue una serie de campañas militares emprendidas por Julio César entre el 58 y el 51 a.C. con el objetivo de expandir el control de Roma sobre la región que hoy comprende Francia, Bélgica y partes de Suiza. Durante varios años, César había logrado avances considerables, derrotando a diversas tribus galas que se oponían a la dominación romana. Sin embargo, en el año 52 a.C., la resistencia gala se unificó bajo el liderazgo de Vercingétorix, jefe de la tribu de los arvernos.

Vercingétorix adoptó una estrategia de guerra de desgaste, tratando de debilitar a los romanos mediante la quema de aldeas y el hostigamiento de las líneas de suministro. Tras varias escaramuzas y enfrentamientos, se refugió en la fortaleza de Alesia, una ciudad situada en una meseta que parecía inexpugnable, confiando en que la posición defensiva y la llegada de refuerzos galos les daría la victoria.


Preparativos para la batalla

César, al frente de sus legiones, decidió no atacar directamente la fortaleza, sino optar por una táctica que se convertiría en una obra maestra de la guerra de asedio: cercar la ciudad y aislar a las fuerzas galas. Para lograrlo, ordenó la construcción de dos sistemas de fortificaciones concéntricos alrededor de Alesia.

  1. La primera línea de fortificación, llamada circunvallatio, estaba orientada hacia la ciudad y tenía una longitud de 18 kilómetros. Esta línea incluía fosos, empalizadas, torres de vigilancia y trampas destinadas a evitar cualquier intento de salida o ataque desde el interior.

  2. La segunda línea de fortificación, la contravallatio, rodeaba la posición exterior de las fuerzas romanas, con una longitud de 21 kilómetros. Su objetivo era proteger a los romanos de los refuerzos galos que se esperaba llegaran para socorrer a Vercingétorix.

Las legiones romanas, bien entrenadas y disciplinadas, lograron construir estas fortificaciones en tiempo récord, a pesar de estar rodeados por un enemigo desesperado.

El Asedio de Alesia

Con las fortificaciones completadas, comenzó el asedio. Los galos dentro de Alesia se enfrentaron rápidamente a la escasez de suministros, lo que debilitó su resistencia. Vercingétorix esperaba la llegada de un ejército de socorro, compuesto por decenas de miles de guerreros galos de diversas tribus, que marchaba hacia Alesia para romper el cerco romano.

Cuando los refuerzos galos finalmente llegaron, lanzaron un ataque coordinado contra las líneas de fortificación exteriores de los romanos. Este fue uno de los momentos más críticos de la batalla, ya que los romanos tuvieron que defenderse en dos frentes: contener los ataques de los refuerzos exteriores mientras mantenían a raya a los sitiados dentro de la ciudad.

Durante los enfrentamientos, las fuerzas galas lograron romper parte de las líneas defensivas romanas, lo que amenazó con un desastre para César. Sin embargo, César, con su característico liderazgo en el campo de batalla, se presentó personalmente en el lugar más vulnerable, junto con su caballería de élite, logrando contener el ataque y restablecer el orden entre sus tropas.

La derrota de Vercingétorix

Tras varios días de intensos combates, los refuerzos galos fueron incapaces de penetrar las fortificaciones romanas, y las fuerzas dentro de Alesia se quedaron sin provisiones. Dándose cuenta de que la situación era insostenible, Vercingétorix decidió rendirse para salvar a su gente de la muerte por inanición. Montado en su caballo, según cuentan algunas fuentes, se entregó personalmente a César, poniendo fin a la resistencia organizada de la Galia.

Tras la rendición, Vercingétorix fue capturado y llevado a Roma, donde sería exhibido como trofeo en el desfile triunfal de César. Años más tarde, en el 46 a.C., fue ejecutado tras ser mostrado en el triunfo romano.

Consecuencias de la batalla

La victoria de César en Alesia fue un golpe decisivo para las tribus galas, y la mayoría de las resistencias posteriores fueron fácilmente sofocadas. La Galia quedó firmemente bajo control romano y, en los años posteriores, fue completamente integrada en el Imperio como una de sus provincias más ricas y vitales.

Para César, la batalla de Alesia consolidó su fama como uno de los grandes comandantes militares de la historia. Su éxito en la guerra de las Galias le proporcionó enormes riquezas, prestigio y el apoyo político necesario para desafiar al Senado romano, lo que eventualmente lo llevaría a la guerra civil y a convertirse en dictador de Roma.

Legado de Alesia

La batalla de Alesia ha sido objeto de fascinación a lo largo de los siglos, tanto por sus innovaciones militares como por su impacto histórico. Las hazañas de César en Alesia no solo demostraron su genialidad táctica, sino que también resaltaron la importancia de la logística y la ingeniería militar en las guerras de asedio.

Hoy en día, el sitio de Alesia, en la actual Borgoña, Francia, es un importante yacimiento arqueológico, con un museo dedicado a la batalla y a la historia de la Galia. La figura de Vercingétorix sigue siendo un símbolo de la resistencia gala, venerado como un héroe nacional en Francia.

Conclusión: La batalla que definió el futuro de la Galia

La Batalla de Alesia fue un punto de inflexión no solo en la historia de la Galia, sino en la trayectoria de Roma. Al derrotar a Vercingétorix, César aseguró la expansión del Imperio hacia el noroeste de Europa, un territorio que aportaría riqueza y poder a Roma durante siglos. El genio militar de César y la valentía de los galos en esta batalla siguen siendo recordados como un testimonio de los momentos clave en la historia antigua.


Vercingétorix fue un líder galo que se destacó por su valentía y habilidades militares durante la resistencia de las tribus galas contra la invasión romana liderada por Julio César en el siglo I a.C. Como jefe de la tribu de los arvernos, Vercingétorix logró unir a diversas tribus galas bajo su mando, convirtiéndose en el principal enemigo de César durante la fase final de la Guerra de las Galias (58-51 a.C.).

Uno de los momentos más memorables de su liderazgo fue la adopción de una táctica de tierra quemada, en la que ordenó destruir aldeas y campos de cultivo para privar a los romanos de suministros, una estrategia que complicó enormemente los avances de César. Sin embargo, tras varias batallas, la más importante fue la Batalla de Alesia en el 52 a.C., donde, a pesar de una defensa heroica, fue derrotado por las fuerzas romanas.

Vercingétorix se rindió personalmente a César, en un acto de gran simbolismo que mostró su nobleza incluso en la derrota. Tras su captura, fue llevado a Roma, donde años más tarde sería ejecutado. Aunque su rebelión no tuvo éxito, Vercingétorix sigue siendo recordado como un símbolo de la resistencia gala y del espíritu de lucha contra la dominación extranjera.

Julio César, nacido en el año 100 a.C., fue uno de los líderes más influyentes y carismáticos de la historia de Roma. General, político y estratega, su legado marcó profundamente el devenir de la República Romana y la eventual transformación del Imperio Romano. Su ambición y habilidades militares lo llevaron a conquistar vastos territorios, incluyendo la Galia, en la famosa Guerra de las Galias (58-51 a.C.), donde derrotó a tribus galas bajo el liderazgo de Vercingétorix.

César no solo fue un genio militar, sino también un reformador político. Durante su carrera, acumuló poder y, tras su victoria en la guerra civil contra Pompeyo, fue nombrado dictador perpetuo en el año 44 a.C. Entre sus reformas más notables se encuentran la reestructuración del calendario, que dio lugar al calendario juliano, y cambios importantes en la administración y la expansión de derechos ciudadanos.

Sin embargo, su concentración de poder y su título vitalicio generaron enemistades entre la clase senatorial, lo que finalmente llevó a su asesinato en los Idus de marzo del año 44 a.C. en el Senado de Roma. La muerte de César desencadenó una serie de guerras civiles que culminaron con el ascenso de su sobrino e hijo adoptivo, Octavio (Augusto), como el primer emperador de Roma.

Julio César sigue siendo recordado no solo por sus logros militares y políticos, sino también por su impacto en la cultura occidental, siendo fuente de inspiración en obras literarias, teatro y cine.

viernes, 16 de diciembre de 2022

El Socorro de Kinsale (Irlanda)


La batalla de Kinsale tuvo lugar en las cercanías de la población irlandesa de Kinsale, en el condado de Cork, el 3 de enero de 1602 (24 de diciembre de 1601 en el calendario juliano, utilizado por los británicos). Este acontecimiento también es conocido como "Socorro a Kinsale".


La Batalla de Kinsale fue una batalla perteneciente a la Guerra de los Nueve Años y, en un contexto más amplio, a la Guerra anglo-española de 1585-1604, librada entre los rebeldes irlandeses comandados por Red Hugh O'Donnell, Señor de Tyrconnell, y Hugo O'Neill, conde de Tyrone, en cuya ayuda acudieron los tercios españoles, contra las tropas inglesas capitaneadas por Charles Blount, VIII Baron de Mountjoy y primer conde de Devonshire. 

Con la rebelión de los nobles irlandeses Red Hugh O'Donnell y Hugo O'Neill, en 1594, contra la ocupación inglesa, se inicia la Guerra de los Nueve Años. En los siguientes cinco años, los rebeldes consiguieron dominar gran parte de Irlanda, a pesar de que llegó desde Inglaterra Robert Devereux, conde de Essex, al mando de 17.000 hombres. Pero ya no pudieron con el siguiente desembarco inglés, al mando de Lord Mountjoy. Entonces el rey Felipe III decidió que España debía intervenir ayudando a los católicos irlandeses contra un enemigo común. 

Del puerto de La Coruña partieron 33 embarcaciones (2 de septiembre de 1601) con los Tercios de Juan del Águila y de Francisco de Toledo (4.432 hombres) hacia la ciudad de Cork, al sur de Irlanda. Aunque solo 11 de aquellas naves llegaron a desembarcar, pues una tormenta dispersó al resto, que acabó regresando a España.

Pero la zona de Kinsdale quedó sitiada por los ingleses, tanto por tierra, con mas de 10.000 infantes y caballeros, como por las naves que bloquearon la bahía.

El «Socorro a Kinsale»

Una nueva flota partió desde La Coruña (7 de diciembre), con 10 naves y 829 hombres, al mando del almirante Zubiaur. Pero otro temporal impidió que la operación saliera tal como se había planificado, perdiéndose 4 barcos y desviándose del rumbo fijado.

Finalmente, el 11 de septiembre, los tercios desembarcaron Roaring Water, a 30 millas de Kinsale, y se fortificaron en Castlehaven. Los ingleses mandaron 7 de sus mejores naves al mando de Levison, pero no pudieron mantener el asedio al puerto y tuvieron que retirarse, lo cual fue considerado por los irlandeses como una victoria de sus aliados españoles.

Eso hizo que los nobles irlandeses juraran fidelidad a Felipe III, entregando a los españoles las fortalezas Dunboy y Donneshed y 550 infantes y una compañía de caballería. El objetivo era Kinsale, y hacia allí partieron 200 españoles desde Castlehaven, mas la tropa que consiguieron reunir O'Neill y O'Donnell en el norte de Irlanda (5.500), que tuvieron que realizar una marcha muy rápida en pleno invierno hasta el sur de la isla. 

El día 24 de diciembre de 1601 en el calendario juliano (o el 3 de enero de 1602) se produjo el encuentro de las tropas del "Socorro a Kindale". Las fuerzas irlandesas se organizaron en tres columnas lideradas por Richard Tyrell, Hugh O'Neill y Red Hugh O'Donnell, para intentar llegar a Kinsale por la noche, pero su mala organización les impidió llegar antes del alba. Esta falta de coordinación y la imposibilidad de comunicarse con los españoles asediados fue crucial para que los ingleses, al mando de Charles Blount, barón de Mountjoy, consiguiesen su victoria (con tan solo 12 bajas, frente  a las 1200 de la alianza).



El día 12 de enero Juan del Águila presentaba su capitulación ante Mountjoy. 
Las condiciones fueron las más honrosas posibles, ya que los ingleses se comprometieron a proporcionar transporte y víveres a las tropas españolas, así como a todos los irlandeses que lo desearan, además de poder conservar todas sus armas, dinero y estandartes. La mayor parte de las tropas irlandesas regresó al Ulster junto a O'Neill, donde se sometió a la corona inglesa y solicitó el perdón real.

Dos días después de la rendición, llegó a Kinsale Martín de Vallecina con refuerzos, pero ya era demasiado tarde. 

El 13 de marzo de 1602 desembarcaron en La Coruña las tropas españolas con Juan del Águila. Con él iba O'Donnell y otros nobles irlandeses, que fueron recibidos con grandes honores por el Gobernador de Galicia y el Arzobispo de Santiago (donde se fundó un Colegio Irlandés). Igualmente, les llevaron a visitar la Torre de Hércules, donde, según las leyendas, los Hijos de Mile partieron en la antigüedad hacia la Isla Esmeralda, lo cual resultó muy emotivo para O'Donnell.

La guerra entre españoles e ingleses terminó con el Tratado de Londres (1604), según el cual Inglaterra renunciaba a ayudar a los Países Bajos, abría el Canal de la Mancha al transporte español, suspendía el corso en el Atlántico y concedía libertad religiosa en Irlanda.

The Seville Suite. From Kinsale to La Coruña · Bill Whelan (1992)
Davy Spillane · Mairtin O'Connor · Milladoiro



La Fuga de los Condes (en irlandés Imeacht na nlarlaí, en inglés: the Flight of the Earls) es el nombre que se le dio a la marcha (fuga/huida) de Irlanda de Hugh O'Neill, conde de Tyrone, y Rory O'Donnell, conde de Tyrconnell, acompañados por sus familias y séquito.

El 14 de septiembre de 1607 embarcaron en Rathmullan con dirección a España, donde esperaban conseguir el apoyo de Felipe III. Pero, como no podía ser menos en esta historia, un temporal marítimo impidió seguir el rumbo iniciado, acabando en los Países Bajos, donde tuvieron que pasar el invierno. Después, cambio de planes; el viaje sigue por tierra hasta Roma, donde fueron muy bien acogidos por el papa Paulo V. Allí falleció Rory O'Donnell y, por otro lado, O'Neill finalmente vio que el apoyo que esperaba por parte de Felipe III nunca llegaría, pues ahora había un tratado de paz con la Inglaterra de los Estuardos, además de la terrible situación de la flota española, derrotada por los holandeses en la batalla de Gibraltar.

Este acontecimiento también fue fundamental para que en Irlanda se abandonase el sistema de clanes, donde, entre otras cosas, cuando no había un enemigo grande al que combatir unidos, cualquier clan vecino era un buen enemigo al que asaltar sus tierras y robar sus riquezas.

The Flight of the Earls
 The Wolfe Tones (2013) Celtic Collections



miércoles, 27 de julio de 2022

Boudicca, la reina guerrera

En un reciente viaje a Londres aproveché para leer un fragmento de mi libro Breve Historia de los Celtas relacionado con el trágico final de la reina Boudicca, justo al lado de su estatua. 


La estatua de Boudicca está justo al comienzo del puente de Westminster, frente al Big Ben.



sábado, 26 de abril de 2014

Gaélicos forasteros

Hiberno-nórdicos e hiberno-normandos

El prefijo hiberno significa relativo a Irlanda o los irlandeses, 
palabra proveniente de Hibernia, uno de los antiguos nombres de la isla.



El término hiberno-nórdico o nórdico-gaélico hace referencia a la población escandinava procedente de las incursiones vikingas que se asentaron en Irlanda, Escocia, Gales, Hébridas, Órcadas y Mann como parte del proceso de expansión y colonización durante la era vikinga y que duró unos 300 años (789–1100).

También llamados Gall-Ghaeil cuya traducción sería "gaels extranjeros" (o forasteros) y no era exclusivo para los extranjeros nórdicos sino que era un término genérico para los extranjeros en general, no un grupo étnico concreto. No obstante, sí se diferenciaba la procedencia de los escandinavos: fionnghaill (forasteros rubios) se refería a los colonos de ascendencia noruega; dubhghaill (forasteros morenos) eran de ascendencia danesa.

Al igual como pasaba allá donde se asentaban permanentemente los escandinavos, se produjo un paulatino sincretismo cultural y asimilación del idioma local como propio, proceso que se inició en el siglo IX.

El primer testimonio de la llegada de los nórdicos se inicia en 795 con el saqueo de la isla de Lambay. Otras incursiones siguen hasta 832, cuando comienzan las construcciones de fortalezas en sus asentamientos permanentes por todo el país. Las expediciones son constantes a lo largo del siglo X, pero también la resistencia de la población local.

Nacen pequeños reinos, ciudades estado: Dublín, Cork, Limerick, Waterford, Wexford.  Estos reinos tuvieron un rápido crecimiento entre 850 y 860 y se componían principalmente de irlandeses nativos que habían renunciado al cristianismo y abrazado las creencias de los vikingos y celtas compartiendo en un buen porcentaje parentesco con ellos, así como colonos nórdicos. 


La mezcla de razas, cultura, religión e intereses políticos les hizo prácticamente independientes y sin lazos de compromiso con nadie; los mestizos batallaban contra noruegos, irlandeses o fuerzas combinadas de ambos cuando creían oportuno.

Los hiberno-nórdicos gaelizados dominaron el mar de Irlanda hasta la invasión normanda del siglo XII, fundando reinos y dinastías que perduraron durante generaciones como la isla de Man, islas Orcadas, islas Hébridas, islas Shetland, así como Argyll, Galloway, Caithness y Sutherland en el norte de Escocia y en algunos periodos el poder de los caudillos vikingos también se extendió a Jórvik en Inglaterra.

Aunque a efectos históricos la Era vikinga finalizó en 1066, los caudillos hiberno-nórdicos de los territorios vikingos de las Islas del Norte mantuvieron el perfil clásico de guerrero territorial, mercenario, conservando algunas costumbres paganas, y sujeto a las rutinas de clanes familiares típicos de Escandinavia, por lo menos hasta 1171 con el fin del último reinado de un monarca escandinavo en Dublín, Hasculf Thorgillsson, y hasta 1266 con el Tratado de Perth y la pérdida de Caithness, Mann y las Hébridas a favor de Escocia.

En Escocia, el equivalente de los Gall Gaidhel irlandeses fueron llamados Gall-Gael (escoceses extranjeros). De esta población mixta, proceden los famosos gallowglass (soldados extranjeros), un ejército mercenario que sirvió a la corona de Irlanda desde principios del siglo XIII hasta mediados del siglo XVI. Al finalizar su servicio, la mayoría se asentaron en territorio irlandés.


El término hiberno-normando hace referencia a los lores cambro-normandos que se asentaron en Irlanda, admitiendo poca o ninguna lealtad a los colonos anglo-normandos de Inglaterra. El término se refiere tanto a los orígenes de ésta comunidad como al dialecto que usaron y desarrollaron los normandos franceses que se asentaron en Irlanda desde 1169 hasta el eclipse de la comunidad hiberno-normanda a principios del siglo XVII.

En este proceso los hiberno-normandos se convirtieron en Más irlandeses que los mismísimos irlandeses (en irlandés: Níos Gaelaí ná na Gaeil iad féin; en latín: Hibernis ipsis Hiberniores), que fue una frase usada en la Edad Media irlandesa para describir el fenómeno por el cual los forasteros que llegaron a Irlanda junto a las fuerzas invasoras de 1169 tendieron a incluirse en la cultura y la sociedad irlandesas, adoptando la lengua, la cultura, la música, las vestimentas y la completa identificación con todo lo típico de los nativos de la isla de Irlanda. 

A sus descendientes les llamaron "viejos ingleses" o, en lengua gaélica, losgaill o forasteros (a los ingleses nacidos en Inglaterra se les llamaba sasanaigh o saxons). Muchos de los «ingleses viejos», totalmente asimilados a la cultura irlandesa, fueron la clase gobernante hasta el siglo XVI. Sin embargo, fueron desposeídos tras los conflictos políticos y religiosos de los siglos XVI y XVII, en gran medida debido a su continuada adherencia a la religión católica. Los llamados «ingleses nuevos», colonos protestantes, reemplazaron a los «ingleses viejos» como clase gobernante y clase terrateniente de la isla durante el siglo XVIII.

Síntesis de varios artículos de Wikipedia
Ilustraciones de Jim Fitzpatrick


Old Celtic and Nordic Ballads