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lunes, 11 de mayo de 2026

Los pictos: los "hombres pintados" que desafiaron a Roma

Si viajas por las Highlands escocesas, es probable que te topes con monumentos de piedra grabados con extraños símbolos: serpientes, bestias fantásticas y símbolos que no siempre son fáciles de interpretar. Son el eco de los pictos, un pueblo envuelto en la niebla del mito que, durante siglos, fue la pesadilla de las legiones romanas y el enigma preferido de los historiadores.

¿Quiénes eran realmente estos "hombres pintados"? 

Vamos a desgranar la historia de los guerreros que Roma nunca pudo domar.


Los pictos no fueron los "salvajes" que Roma quiso pintar. Fueron una sociedad organizada, con artistas magistrales, navegantes expertos y una estructura política capaz de resistir a los imperios más grandes de su tiempo.

1. El origen de un nombre (y un estigma)

Para empezar, "picto" no es como ellos se llamaban a sí mismos (ese nombre se ha perdido en el tiempo). El término proviene del latín Picti, que significa "los pintados" o "los tatuados".

Los cronistas romanos, con una mezcla de horror y fascinación, describían a guerreros que entraban en batalla con el cuerpo cubierto de diseños azulados. Se cree que utilizaban isatidina, un tinte obtenido de la planta Isatis tinctoria, para crear tatuajes o pinturas de guerra que intimidaran a sus enemigos.

2. El muro que dividió un mundo

Roma conquistó Britania, pero al llegar al norte se encontró con una resistencia feroz. Los pictos no luchaban en formación cerrada; practicaban una guerra de guerrillas devastadora en un terreno que conocían como la palma de su mano.

La frustración romana fue tal que el emperador Adriano decidió, literalmente, poner una valla al campo. El muro de Adriano (y más tarde el de Antonino) no solo era una defensa, sino una admisión de derrota: más allá de esa frontera, el Imperio no mandaba.

3. Las piedras que hablan: el enigma de los símbolos

Como no dejaron crónicas escritas (su historia la contaron sus enemigos), su legado más tangible son las piedras pictas. Estas estelas presentan un sistema de símbolos tan sofisticado que algunos lingüistas modernos creen que podría ser una forma de escritura no alfabética.

  • Símbolos abstractos: el "creciente y V-rod" o el "doble disco".

  • Animales: salmones, lobos y la misteriosa "bestia picta", que parece un delfín estilizado.

Se piensa que estas piedras marcaban linajes, alianzas matrimoniales o hitos territoriales de las tribus del norte.

4. La batalla de Dunnichen: el día que Escocia se salvó

Si hay un momento clave en su historia, es el año 685 d. C. Los pictos, liderados por el rey Bridei III, se enfrentaron a los poderosos invasores anglos de Northumbria en la batalla de Dunnichen (o Nechtansmere).

Mediante una retirada fingida, Bridei atrajo al ejército anglo a una trampa en los pantanos. La victoria picta fue total: frenaron la expansión germánica hacia el norte y aseguraron la supervivencia de lo que, siglos más tarde, conoceríamos como Escocia.

5. ¿A dónde fueron los pictos?

Muchos creen que los pictos se extinguieron, pero la realidad es más sutil: se fusionaron.

A finales del siglo IX, bajo la presión de las invasiones vikingas, el reino picto y el reino de los escotos (inmigrantes de origen irlandés que vivían en el oeste) se unieron bajo la figura de Kenneth MacAlpin. Con el tiempo, la lengua picta fue desplazada por el gaélico y su identidad se diluyó en la nueva nación de Alba.

Dato curioso: los estudios genéticos actuales muestran que una gran parte de la población moderna del este y norte de Escocia todavía lleva el ADN de aquellos antiguos "hombres pintados".



Aunque Roma escribiera la historia,
los pictos grabaron su identidad en la propia piel de Escocia.

Las piedras pictas: la "red social" de la edad del hierro

Como ya hemos comentado, los pictos no nos dejaron crónicas escritas, pero sus piedras son, en realidad, un sistema de comunicación visual que se mantuvo vivo durante siglos. Para comprenderlas mejor, los historiadores las dividen en tres clases fundamentales, que nos cuentan cómo evolucionó su sociedad y sus creencias:

  • Clase I (Símbolos en estado puro): Son las más antiguas. Se trata de grandes rocas sin pulir sobre las que se grabaron los símbolos picto-paganos: el creciente y la varilla en V, el doble disco, el espejo y el peine, y la misteriosa "bestia picta". Estas piedras no tienen cruces cristianas. Se cree que marcaban territorios de tribus, linajes o alianzas matrimoniales, funcionando como "perfiles" públicos que cualquiera podía leer.

  • Clase II (La transición: símbolos y fe): Estas estelas son losas pulidas que muestran un cambio radical. En una cara, aparece una cruz cristiana ricamente decorada con nudos celtas. Pero en la otra cara, o en los márgenes, se mantienen los antiguos símbolos pictos, a menudo junto a escenas de caza, jinetes y guerreros. Esto demuestra que los pictos no abandonaron su pasado al cristianizarse, sino que lo integraron, creando un arte sincrético único.

  • Clase III (El final del camino): En esta etapa final, los símbolos pictos tradicionales desaparecen por completo. Las piedras son monumentos puramente cristianos, como las grandes cruces exentas, decoradas con iconografía bíblica y nudos celtas complejos, sin rastro de la antigua simbología nativa.

La Bestia Picta: ¿Un dios o un monstruo?

De todos los símbolos, ninguno es tan esquivo como la llamada "bestia picta". Aparece con más frecuencia que el salmón o el toro y no se parece a ningún animal real. Con su hocico alargado, su cuerpo estilizado y sus patas que terminan en espirales, parece un ser mítico, quizás un dios de las aguas o un espíritu protector. Algunos creen que podría representar un caballito de mar estilizado, un delfín o incluso una criatura mitológica local. Su presencia constante en las piedras de Clase I y II subraya su inmensa importancia en la cosmovisión picta.

Los brochs

Los brochs son, básicamente, los rascacielos de la Edad del Hierro. Imagina torres de piedra seca (construidas sin una gota de mortero o cemento) que se elevan imponentes sobre el paisaje escocés, desafiando el viento y los siglos.

¿Qué es exactamente un broch?

Un broch es una torre circular de doble pared de piedra. Aunque se encuentran por toda Escocia, la mayoría se concentran en el norte y en las islas (Orcadas, Shetland y Hébridas).

  • Ingeniería sofisticada: Lo más increíble es que tienen paredes huecas. Entre la pared exterior y la interior hay una escalera de caracol y galerías que suben hasta la cima. Esto no solo ahorraba material, sino que hacía la estructura más flexible y resistente ante los fuertes vientos atlánticos.

  • Altura: El mejor conservado, el broch de Mousa en las Shetland, todavía mide unos 13 metros de altura. ¡Y lleva en pie más de 2000 años!

¿Para qué servían?

Aquí es donde los arqueólogos se pelean (amistosamente). Hay varias teorías:

  1. Defensa: Parecen castillos en miniatura. Eran fáciles de defender y difíciles de asaltar, ideales para protegerse de incursiones de cazadores de esclavos.

  2. Símbolo de estatus: Se cree que eran las "mansiones" de la época. Construir un broch requería una cantidad inmensa de mano de obra y piedra; tener uno era decirle a tus vecinos: "Soy el jefe más poderoso de la zona".

  3. Refugio comunitario: En momentos de peligro, toda la comunidad y su ganado podían meterse dentro.

La conexión con los pictos

Aunque muchos brochs se construyeron antes de que el término "picto" apareciera en los registros romanos (hacia el 100 a. C. - 100 d. C.), los pictos siguieron utilizándolos, modificándolos y viviendo en sus alrededores durante siglos. Son el ejemplo perfecto de cómo este pueblo aprovechó la herencia de sus antepasados para dominar el territorio.


Tres brochs que no te puedes perder si visitas Escocia:

  • Mousa Broch (Shetland): El más completo y espectacular.

  • Dun Carloway (Isla de Lewis): Conserva una sección de la doble pared donde se ve perfectamente la estructura interna.

  • Gurness (Orcadas): Lo fascinante aquí no es solo la torre, sino el poblado que la rodea, con casas de piedra y calles perfectamente definidas.

¿Te imaginabas que hace dos mil años ya construían edificios de tres o cuatro plantas sin usar pegamento ni cemento?


Una de las rutas posibles para conocer el mundo de los pictos

La ruta de los pictos: un viaje por el corazón de Escocia

Si quieres sentir la presencia de este pueblo, lo ideal es recorrer el llamado Pictish Trail. Esta ruta te llevará por castillos, museos y, sobre todo, por esos campos solitarios donde las piedras siguen en el mismo lugar donde fueron erigidas hace más de mil años.

Aquí tienes las paradas imprescindibles para un viaje inolvidable:

  1. Meigle Sculpture Stone Museum: La mejor introducción histórica.
  2. Piedras de Aberlemno: El campo de batalla grabado en roca.
  3. Sueno’s Stone (Forres): El coloso de 7 metros.
  4. Burghead Visitor Centre: Los famosos relieves de los toros.
  5. Groam House Museum (Rosemarkie): La sofisticación del detalle.
  6. Dun Carloway (Isla de Lewis): La grandeza de la arquitectura en piedra seca.

1. El museo de Meigle (Perthshire)

Es la "Meca" de los amantes de esta cultura. Este pequeño museo alberga una de las colecciones de piedras talladas más impresionantes de Europa. Verás desde representaciones de jinetes con un detalle asombroso hasta escenas bíblicas mezcladas con mitología local. Es el lugar perfecto para aprender a identificar los símbolos antes de verlos en el campo.

2. La piedra de Aberlemno

Cerca de Forfar, en la ladera de una carretera secundaria, se encuentra una de las piezas más famosas: la piedra de Aberlemno 2. En su cara posterior muestra una escena de batalla detallada que muchos historiadores identifican con la famosa victoria de Dunnichen. Ver a los guerreros con sus cascos y escudos grabados en la roca es algo que pone la piel de gallina.

3. Sueno's Stone (Forres)

Es el "gigante" de las piedras pictas. Con casi 7 metros de altura, es la estela más alta de Escocia. Está protegida por una estructura de cristal y contiene cientos de figuras grabadas que narran lo que parece ser una campaña militar completa: desde la marcha del ejército hasta la ejecución de los prisioneros.

4.  El fuerte de Dunnottar y el relieve de Burghead

Dunnottar es quizá el castillo más fotogénico de Escocia, construido sobre un acantilado. Aunque los edificios actuales son posteriores, fue un centro de poder picto clave. Por otro lado, en Burghead, se han encontrado relieves de toros con un estilo artístico único, potente y naturalista, que hoy puedes ver en su centro de visitantes.

5. Groam House Museum y la piedra de Rosemarkie

Ubicado en el encantador pueblo de Rosemarkie, en la península de Black Isle, este museo es una parada obligatoria por una razón de peso: la piedra de Rosemarkie.

  • Arte en miniatura: A diferencia de las grandes estelas monumentales, esta piedra destaca por la increíble finura de sus grabados. Presenta una decoración de entrelazados tan compleja y delicada que recuerda a las páginas del famoso Libro de Kells.

  • El enigma de las caras: Es una de las pocas piedras que está decorada por sus cuatro caras, mostrando una maestría técnica que demuestra que los pictos no solo eran guerreros, sino artesanos de élite mundial.

  • Conexión espiritual: El museo profundiza en cómo los pictos integraron sus símbolos ancestrales con la nueva iconografía cristiana, creando un arte híbrido único en el mundo.

6. Dun Carloway y la conexión con los brochs

Para entender la vivienda picta, hay que saltar a las islas. En la isla de Lewis, el broch de Dun Carloway es una parada obligatoria. Aunque es anterior a la "era picta" clásica, estuvo habitado por ellos. Puedes entrar y ver cómo las paredes dobles se elevan sobre ti, dándote una idea de la escala monumental de sus construcciones.


Un consejo para el viajero

Muchas de estas piedras están en terrenos privados o iglesias rurales. El encanto del Pictish Trail no es solo la piedra en sí, sino el paisaje que la rodea: colinas verdes, cielos cambiantes y el sonido del viento, que es lo mismo que veían y oían los pictos hace quince siglos.


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The Caterthuns from Kieran Baxter on Vimeo

Caterthuns alberga dos castros prehistóricos situados en la periferia de las montañas Grampian, en Angus, Escocia. Escalar estos monumentos es la mejor manera de experimentar un paisaje moldeado por miles de años de cambios culturales; sin embargo, para apreciar la complejidad y la magnitud de los castros, es necesario contemplarlos desde el aire.

 
  
Este documental fue producido durante la investigación doctoral de Kieran Baxter, quien exploró cómo la fotografía aérea y las tecnologías de visualización creativa podrían utilizarse para conectar la interpretación arqueológica de monumentos antiguos con los evocadores paisajes de los que forman parte. Este doctorado se llevó a cabo en el Duncan of Jordanstone College of Art and Design de la Universidad de Dundee, con el apoyo del Arts and Humanities Research Council y Historic Environment Scotland, y bajo la supervisión del Prof. Nigel Johnson, el Dr. John McGhee, el Prof. Chris Rowland y la Prof. Elaine Shemilt. Ganador del premio doctoral 2016 del Arts and Humanities Research Council Research in Film Awards.
Banda sonora utilizada con permiso: “Borderlands” Compuesta por Tim Hecker Publicada por Warp Publishing




viernes, 2 de diciembre de 2016

Finisterres


Mastergood

Somos los hijos de la noche, los que hablamos las más viejas lenguas de Europa, los que resistimos a los dioses de Roma con nuestra mitología naturalista, los que no hemos separado jamás la poesía de la política. Nos llaman románticos. Y es cierto. El romanticismo céltico vuelve: es aventurado, peregrino, viajero, religioso y algo místico. (Xavier Grall, escritor bretón)

La cultura celta se fue perdiendo poco a poco, tanto por la doble influencia de Roma y las invasiones de otros pueblos como por la supresión a la que fue sometida por los estados centrales de los nuevos países en que quedó enclavada.

Pero antes de desaparecer, lo céltico tuvo que disfrazarse; los símbolos quedaron encapsulados en cuentos infantiles, entre las imágenes de la nueva religión, en la música popular, en costumbres que se mantuvieron en las áreas rurales, en abalorios como inocentes símbolos de buena suerte.

En las aldeas más aisladas quedó el recuerdo de rituales medio comprendidos que acabaron transformados en supersticiones populares, también el uso de las hierbas medicinales y el recuerdo de los viejos buenos tiempos o el sueño de lo que pudo haber sido y no fue.

Las distintas modas que se fueron imponiendo sucesivamente a lo largo de los siglos excluía todo aquello que el celtismo representaba, convertido en cosa de campesinos ignorantes (únicos supervivientes del genocidio), ocasionando que la mayoría de los habitantes de los antiguos territorios celtas llegaran a ignorar por completo que en el pasado de su tierra hubo una compleja cultura con un elaborado sistema de leyes y con una riqueza artística muy superior a las de quienes los anularon.

Afortunadamente tenemos la excepción entre los monjes irlandeses y galeses medievales, que amaban lo suficiente a su tierra y a sus ancestros como para escribir las historias que desde niños habían escuchado en torno a la lumbre o traducir al latín todo un corpus que ha ayudado a comprender mejor aquella forma de vida.

¿Cuantas historias como esas se han perdido para siempre en otros antiguos territorios celtas? Seguro que muchas. Por eso hemos de estar agradecidos a aquellos pacientes monjes que iluminaron la «edad oscura» en la época en que los viejos dioses y los legendarios héroes cambiaron de nombre y de moral y fueron puestos al lado de Dios o de Satán, según las circunstancias.

Fragmento de Breve Historia de los Celtas, Manuel Velasco (Ed. Nowtilus)



viernes, 16 de marzo de 2012

El Batallón de San Patricio

El Batallón de San Patricio fue una unidad militar mexicana que se formó principalmente con soldados del ejército de los Estados Unidos que desertaron y se unieron a las Fuerzas armadas de México en la Guerra de Intervención Norteamericana de 1846 - 1848. Aproximadamente un 45% eran inmigrantes irlandeses y el resto de otros países católicos. Tomaron el nombre del Santo Patrono de Irlanda.

Origen

Los "San Patricios" tienen un origen incierto, pues se sabe muy poco con certeza de su reclutamiento. Una historia popular -base de la película de 1999 Héroes sin Patria (One Man's Hero), en la que Tom Berenger interpreta al comandante de la brigada John Riley- relata que el núcleo de la unidad se formó como consecuencia de los severos castigos sufridos por soldados católicos (especialmente irlandeses) debido a la desconfianza que los mandos militares tenían en contra de ellos, ya que, por motivos religiosos, los consideraban más cercanos a Roma que a Washington, y por lo tanto, más afines a la causa de los mexicanos que en el fondo compartían su misma religión. Es sabido que el ejército de México reclutaba activamente estadounidenses católicos y ofrecían importantes concesiones de tierras a quienes abandonaran el ejército de Estados Unidos en favor del de México.

Su bandera estaba formada con un fondo verde, y de un lado un arpa dorada y las palabras Erin Go Bragh (Irlanda Por Siempre), y por el otro una imagen de San Patricio, el santo patrono de Irlanda, y las palabras 'San Patricio'.
Participación en la Guerra

El primer combate de los San Patricios como unidad mexicana es la Batalla de Monterrey (21 de septiembre de 1846), con una batería de artillería al mando de John Riley, anteriormente teniente del Ejército de Estados Unidos e inmigrante irlandés. Sirvieron con distinción y está acreditado que rechazaron con éxito dos diferentes asaltos al corazón de la ciudad. A pesar de su tenacidad y valor, y de que Taylor estaba a punto de abandonar el ataque, el comandante mexicano Pedro Ampudia, desesperado, pidió parlamento, consumando la derrota.

Tras del reclutamiento en Monterrey, los San Patricios crecen en número, que algunos estiman en cerca de 800 hombres; aunque según los registros más fiables, no llegaron a constituír más de dos compañías reforzadas (300 hombres) con oficialidad mexicana. Pese a su extraordinario rendimiento como artilleros en varias batallas, especialmente en la defensa de Monterrey, donde defendieron éxitosamente La Ciudadela, y en la Batalla de la Angostura, en la que diezmaron un batallón atacante y capturaron dos cañones norteamericanos, acción por la que su comandante y varios oficiales recibieron la condecoración Cruz de Honor de la Angostura; se ordenó a los San Patricios convertirse en un batallón de infantería a mediados de 1847 por orden personal de Antonio López de Santa Anna.

Como unidad de infantería los San Patricios continuaron sirviendo con distinción; en la Batalla de Churubusco (20 de agosto de 1847), las maltrechas fuerzas mexicanas se establecieron en el convento de Santa María de Churubusco, y las fuerzas armadas estadounidenses se prepararon para atacarlos. Aunque el convento no era más alto que sus alrededores, sus bardas de piedra constituían una buena defensa. Además, los norteamericanos tendrían que cruzar un río para llegar allá, lo cual daría tiempo al ejército mexicano para preparar a medias, trincheras y encarar otro enfrentamiento. Los defensores mexicanos sumaban 1.300 personas y pertenecían a los batallones Independencia, Bravos y San Patricio. La lucha fue constante y desfavorable para los mexicanos, esta vez bien mandados y motivados por los generales Manuel Rincón y Pedro María Anaya. Tras algunas horas de combate, las fuerzas mexicanas se quedaron sin municiones y una bomba provocó una explosión en la reserva de pólvora que los dejó sin posibilidades de seguir defendiéndose; a pesar de lo cual y una vez que se izó una bandera blanca en señal de rendición, el capitán Patrick Dalton la abatió para seguir resistiendo, pero ya era inútil, el convento quedó en silencio. Cuando el general Twiggs entró al patio del convento, exigiendo a los soldados mexicanos que entregaran las armas, la pólvora y el parque, el General Anaya se le enfrentó, diciendo: "Si hubiera parque, no estaría usted aquí."

Fin del Batallón

Los miembros del Batallón de San Patricio capturados por el ejército estadounidense sufrieron muy duras represalias; habían sido responsables de algunos de los más duros combates (y que causaron más bajas) a los que los estadounidenses se enfrentaron. Los que formaban parte del ejército estadounidense antes de la declaración de guerra oficial (el capitán Riley entre ellos) fueron azotados y marcados con hierro candente en la cara, con la letra "D" de desertores, y sentenciados a trabajos forzados. Los que entraron en el ejército mexicano tras la declaración de guerra, fueron ahorcados en masa como traidores, viendo de frente el sitio de la Batalla de Chapultepec el 13 de septiembre de 1847. Por orden del General Winfield Scott, fueron ejecutados precisamente en el momento en que la bandera de Estados Unidos reemplazó a la de México en lo alto de la ciudadela. Cuando la bandera alcanzó lo más alto del asta, se abrió la trampa del cadalso.
(Wikipedia)




ONE MAN'S HERO 
El batallón de San Patricio

Héroes Sin Patria

Año: 1997 


Lista de reproducción de Youtube con la película completa en 12 partes

lunes, 12 de septiembre de 2011

eBook: La lanza en la tierra

La lanza en la Tierra
Rituales Jurídicos de toma de posesión de la antigüedad a la Edad Madia
Marcial Tenreiro Bermúdez
(fragmento del libro Pasado y presente de los estudios Celtas / Fundación Ortegalia - 2007)

- Arrojando la lanza. Un rito en el derecho de la Edad Media
- Ritos de declaración de guerra y conquista
- Apropiación, guerra y derecho privado
- Épica y arqueología